Pink Friends

El vino que no se anda con rodeos

La mayoría de los rosados de hoy en día parecen diseñados para una sesión de fotos: mucho postureo, botellas muy raras, pero luego los bebes y saben a agua con un toque de fresa industrial.

Pink Friends juega en otra liga. Elaborado por Germán Blanco en el Bierzo, es un homenaje a la amistad y a la tierra. Aquí no hay variedades raras de fuera; hay Mencía de viñedos viejos plantados en ladera y un toque de Palomino. Olvida los rosados dulzones; esto es un vino directo, con carácter, con esa frescura atlántica del Bierzo y una acidez que te hace salivar desde el primer trago. Es un rosado con alma de tinto y frescura de blanco.

Instructions for use

Para que no te cargues la personalidad de este vino, síguelo a rajatabla:

  • Fresco, jamás congelado: Al tener esa base de Mencía vieja, si lo enfías demasiado vas a esconder toda la fruta y la complejidad que tiene. Nada de meterlo en el congelador a última hora. Su temperatura ideal está entre los 9º y 11ºC. Pásalo por la nevera con calma y sácalo unos minutos antes de descorchar.

  • Sin rodeos: Es un vino para disfrutar, para abrirlo en una terraza, en la cocina mientras preparas la cena o alrededor de una mesa llena de amigos (para eso se llama así). No necesita decantación, pero no lo bebas de un trago; deja que se asiente en la copa.

  • Para comer de verdad: No es un vino de «aperitivo y ya». Tiene la estructura suficiente para aguantar una comida de principio a fin. Va de escándalo con arroces mediterráneos, pastas con salsas potentes, carnes blancas e incluso con un buen plato de embutido ibérico o un tataki de atún.

El ritual:

Busca una copa de vino tinto ligera o una de blanco amplia. Sirve, mira ese color vivo y brillante, y pégate un trago largo. Vas a notar la fruta roja silvestre y un toque mineral que te limpia la boca. Es el vino perfecto para esas conversaciones que se alargan hasta la madrugada y en las que se arregla el mundo.

Enjoy it.

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