Diez Siglos Sauvignon blanc

La explosión exótica de Rueda

Hay vinos que te saludan tímidamente y otros que te pegan un grito de alegría en cuanto acercas la nariz a la copa. Este es de los segundos. Si estás acostumbrado al Verdejo de siempre, prepárate: aquí la Sauvignon Blanc saca pecho con sus notas tropicales y esa frescura que te limpia el paladar de un plumazo. Es un vino vibrante, directo y sin complejos.

Instrucciones de uso

Para que este vino no se quede en un «blanco más», trátalo como se merece:

  • Frío, pero con cabeza: No lo bebas a temperatura de polo de limón. Su punto óptimo está entre los 7º y 10ºC. Si lo enfrías demasiado, esconderás todos esos aromas a piña y fruta de la pasión que lo hacen especial. Mételo en la cubitera con agua y hielo si estás al sol, pero no dejes que se congele.

  • Abre y sirve: Este no es un vino para ceremonias. Ni decantadores, ni esperas místicas. Está diseñado para ser disfrutado desde el segundo uno. La frescura es su mayor virtud, así que no dejes la botella abierta dos días en la nevera; bébetela hoy.

  • Con qué morder: Es el compañero perfecto para cualquier cosa que venga del mar (mariscos, pescados blancos, sushi). Pero si quieres un truco ganador, pruébalo con queso de cabra. La acidez del queso y la del vino se llevan de maravilla. También aguanta de lujo platos con un toque picante o especiado.

El ritual

Sirve una copa generosa, cierra los ojos y huele. Te va a transportar a un jardín tropical de golpe. Pega un trago, siente ese «chispeo» de frescura en la lengua y deja que el día se vuelva un poco más ligero. No busques complicaciones, solo disfruta del momento.

A disfrutarlo.

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