La Quinta de Rafa
Ribera de la de verdad (sin maquillaje)
Este vino es un homenaje a Rafa, el hijo del elaborador, y eso ya te dice algo: aquí no hay trampa ni cartón. Si esperas el típico Ribera pesado que huele a mueble de roble recién barnizado, te has equivocado de botella. Esto es pura fruta, viñedo viejo y el orgullo de un pueblo (La Aguilera) que hace las cosas a su manera.
Instrucciones de uso
Si quieres honrar el trabajo que hay dentro de esta botella, hazle caso a esto:
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Ni frío ni caliente: Este vino tiene alma de pueblo y mucha finura. No lo metas en la nevera hasta que se hiele, pero tampoco lo dejes al sol. Su punto dulce está entre los 14º y 16ºC. Si lo sirves a temperatura de salón en verano, te estarás perdiendo la mitad de la película.
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Dale un poco de aire: A diferencia de otros tintos más industriales, este es un vino «vivo». No necesita dos horas de decantador, pero si lo abres 15 o 20 minutos antes de empezar a beber, verás cómo se estira y te cuenta cosas que no te dice en el primer minuto.
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Con qué morder: Es un vino elegante, así que no lo mates con comida ultra picante. Pide a gritos unas chuletillas de cordero, un queso curado de los que pican un poco o, simplemente, un buen pan con aceite y jamón. Es un vino para disfrutar de la materia prima, sin complicaciones.
El ritual
No te compliques con la cristalería, pero usa una copa que te permita meter bien la nariz. Antes del primer trago, huele. Huele a campo, a fruta roja y a tierra. Luego pega un trago y olvídate del resto. Estás bebiendo una parcela de una de las mejores zonas de Ribera del Duero.
Salud.