Vegantigua
Ribera de pueblo (de los que ya no quedan)
Lo primero que tienes que saber es que este vino no sale de una fábrica gigante con chimeneas. Sale de las manos de Germán Blanco en La Aguilera, un pueblo donde las viñas son tan viejas que tienen más historias que contar que tu abuelo.
Vegantigua es lo que llaman un «Vino de Pueblo». No busca impresionarte con medallas ni con un sabor a madera que te seque la boca. Busca que, cuando cierres los ojos, sepas exactamente dónde estás: en el corazón de la Ribera del Duero más auténtica y fresca.
Instrucciones de uso
No lo trates como un vino de lineal de supermercado, lo matas. Aquí tienes cómo sacarle todo el jugo:
El calor es su enemigo: No cometas el error de dejar la botella en la encimera de la cocina mientras haces la cena. Este vino necesita estar entre los 14º y 16ºC. Si lo bebes a «temperatura ambiente» (que suelen ser 22 gradazos), el alcohol tapará la elegancia del viñedo viejo. Pásalo por la nevera 15 minutos antes de servirlo para que la fruta brille.
Dale un respiro: No es un vino joven de «abrir y tragar». Vegantigua tiene estructura. Si tienes un decantador, úsalo 30 minutos antes. Si no, abre la botella un buen rato antes de comer. Necesita que el oxígeno despierte esos aromas de tierra, flores y fruta negra que lleva encerrados en el cristal.
Qué ponerle al lado: Este vino pide producto de verdad. Nada de ultraprocesados. Un lechazo asado, una buena carne roja a la brasa o un queso de oveja curado de esos que te hacen llorar. Es un vino con cuerpo, pero tan bien hecho que no te cansa el paladar.
El ritual
Usa una copa grande, de esas en las que cabe casi media botella (aunque solo sirvas un poco). Mueve el vino, deja que manche el cristal y espera un minuto. No tengas prisa. El primer trago te va a decir que esto es otra liga. Es un vino serio, pero que se bebe con una facilidad peligrosa.
A disfrutarlo.